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Ruta de encanto por Camboya y Vietnam

Lo que me caracteriza al viajar es que, cuando visito algún lugar bonito, soy incapaz de pasar más de 30 segundos sin sacar una foto. Es inevitable, disfruto mucho de todo lo que me rodea aunque sea el más mínimo detalle, y además pienso: ¿Y si no vuelvo aquí nunca? Necesito retratar y llevarme conmigo el encanto de cada lugar.

Camboya y Vietnam no iban a ser diferentes, al contrario: era mi primera vez en Asia y un viaje muy deseado.

Antes de viajar:

VUELO. Al ser la primera vez que viajábamos a Asia lo hicimos por agencia, para estar tranquilos con el tema del seguro, cancelaciones etc. A día de hoy no lo recomiendo y estoy segura de que habríamos ajustado más el precio haciéndolo por nuestra cuenta. Viajamos desde Barcelona con 1 escala en Dubai del 15 al 28 de marzo con Emirates.

VISADO. El visado a Camboya lo gestionamos en el propio aeropuerto de Siem Reap a nuestra llegada. Tuvimos que rellenar los unos impresos, presentar el pasaporte vigente, una foto tamaño carnet y pagar los 30 USD.

También existe la opción de tramitarlo online desde la web oficial del Gobierno Camboyano. Tienes que completar el formulario y adjuntar una foto tamaño carnet reciente y a color. En este caso cuesta 30 USD más 6 USD por la tramitación.

Una vez tramitada la visa tendrás 30 días de estancia y es solo válida para hacer una entrada. Si quieres extender tu estancia en el país deberás salir y volver a cruzar y tramitar un nuevo visado.

SEGURO DE VIAJE. Informándonos sobre seguros en internet IATI nos pareció la mejor opción. Diferentes coberturas que se ajustan a lo que necesitas, precio razonable y fácil de tramitar.

VACUNAS. Para viajar a Camboya no es obligatoria ninguna vacuna si vienes de España, Chile, México o de otro país latinoamericano. En este caso las vacunas sólo son recomendables y las puedes consultar en la Asociación Española de Vacunas.

Para cualquier información relevante a la hora de viajar, la web del Ministerio de Asuntos Exteriores pone a tu disposición todo lo que necesitas saber. También te recomiendo inscribirte en el registro de viajeros, donde consta cuándo y a dónde viajas.

MONEDA. El nombre de la Moneda local es el riel, es una de las monedas con el valor más bajo del mundo.

Al cambio, 1 € = 4610,75 KHR (comprueba el cambio actual). En los aeropuertos hay casas de cambio donde puedes hacer la conversión. De todas formas, no te preocupes por cambiar dinero en Camboya: el dólar estadounidense es la segunda moneda no oficial y no tendrás problemas para pagar en dólares. Sí has de tener en cuenta que en las poblaciones pequeñas no abundan los cajeros, así que se previsivo.

Camboya en 2 días.

Lo recuerdo como si fuera ayer: llegamos ya de noche a Siem Reap, y al salir del aeropuerto nos esperaba el chico encargado de trasladarnos al hotel.

Calor pegajoso. Nos saluda sonriente y nos indica que le acompañemos al parking. Pasamos por la zona de furgonetas: ¿será aquí?. No, seguimos a la zona de coches y pensamos: ya llegamos. Tampoco. Salimos de toda la zona de transporte convencional, y al borde de la carretera nos invita a subir a su flamante motocarro. ¿En serio? ¿Puede empezar mejor el viaje?

No puedo dejar de mirar a lado y lado en todo el trayecto. El paisaje es de lo más impactante que he visto nunca: una ciudad donde el ambiente más humilde y pobre convive en completa armonía con complejos turísticos y coches de alta gama. Eso es Camboya, la amabilidad y gratitud que te quita de un plumazo todos los prejuicios que puedas traer de casa.

Nos alojamos en Damnak Villa Retreat, un poco apartado de las zonas de interés pero impresionante y con el personal más amable que he conocido. No exagero, te cuento: como decía, llegamos bastante tarde por la noche, y les contamos la intención de ir bien temprano al día siguiente a los tempos de Angkor y nos habían contado que la forma más auténtica era en bici (pobres pardillos, no sabíamos que Angkor estaba a unos 5 km de carretera de tierra y baches, y que a las 7 de la mañana los termómetros ya marcaban cerca de 40 ºC). Muy amablemente se ofrecieron a acompañarnos a esa hora, ya que sería aun de noche y no conocíamos la zona, para ir más tranquilos. Al final quedamos sobre las 7 y las bicis estaban listas, y nosotros motivadísimos, pero cuando pedaleamos unos 800 m tuvimos que reconocer que nos habíamos venido muy arriba.

Volvimos al hotel con el rabo entre las piernas y les preguntamos si en lugar de bici tenían moto para alquilar. Cuál es el nivel de buenas personas que, pese a no disponer de servicio de alquiler de moto, el chico del hotel nos dejó la suya. A cambio, solo nos pidió que se la devolviésemos con gasolina. ¡Una calle le tenían que poner al muchacho!

Ir en moto por Asia es el mejor invento jamás descubierto, desde ese día alquilamos moto siempre que la necesitamos. Hay puestos de carretera con gasolina habitualmente y es la forma más práctica de moverse.

Siem Reap

Los templos de Angkor

Camboya está orgullosa de su pasado, y Angkor es un ejemplo. El conjunto monumental, Patrimonio de la Humanidad, es uno de sus mayores reclamos turísticos.

Para acceder a los templos es necesaria entrada. El precio varía en función de los días que quieras estar de visita en el complejo histórico. Un día cuesta 37 USD, 3 días cuestan 62 USD y 7 días cuestan 72 USD. También tienes que presentar una foto (en el caso de no tenerla te la hacen allí mismo). El ticket se compra antes de entrar al complejo, en la calle Charles de Gaulle.

Si decides ir a ver el amanecer a Angkor Wat intenta estar antes del horario de entrada. Te sorprenderá ver la gran cantidad de gente que tiene la misma idea. Mantente hidratado y protegido del sol, yo lo pasé fatal por no ir bien preparada. Allí mismo puedes comprar agua, coco y gorra / pañuelo o lo que necesites para cubrirte la cabeza.

Acabamos a la hora de comer y en la zona hay variedad de puestos de comida local. No esperes lujos ni siquiera mesas, disfrutamos de un arroz con verduras sentados sobre hamacas y rodeados de gallinas.

Angkor Wat

Angkor Wat

Tras la inolvidable visita volvimos al hotel, nos aseamos y nos dirigimos al centro para pasear y conocer más de la ciudad.

¡Otra cosa muy guay del hotel! Nos dieron un teléfono móvil para poder contactarles en cualquier momento si necesitábamos transporte o cualquier otra cosa.

Visitamos el mercado nocturno, la zona llena de vida de Pub Street y los puestos de comida, donde puedes encontrar desde deliciosas bolas de arroz y coco hasta brochetas de tarántula o escorpión.

El encanto caótico de Hanói

Que Hanói es bullicioso y ajetreado lo supimos desde muy pronto, cuando protagonizamos junto al taxista que nos llevaba al hotel una persecución digna de Fast & Furious.

Hubo momentos muy tensos en los que realmente pensamos en que habría tiros o cuanto menos puñetazos. Por el simple hecho de que el coche de delante rozó levemente al del taxista en un cruce, sin llegar ni siquiera a marcar la carrocería. Esa fue nuestra bienvenida.

A partir de ahí la cosa solo podía ir a mejor, y no solo eso, sino que Hanói es una de las ciudades vietnamitas más auténticas y encantadoras.

El casco antiguo (old quarter) de Hanoi, la capital de Vietnam, es una peculiar zona de pequeñas calles plagadas de edificios coloniales de aspecto decadente, templos budistas y pagodas hacinadas una junto a la otra.

Sus calles están nombradas por el oficio que allí se practica, pudiendo encontrar la calle de los carpinteros, zapateros, barberos… y las calles-mercado, donde los vendedores, en cuclillas, venden sus productos frescos, en ocasiones vivos, que incluyen fruta, verdura, pescado, sapos, y hasta tortugas.

Hanói, Vietnam

El lago de Hanoi, Hoan Kiem, se encuentra en pleno centro del casco antiguo.

Lo más peculiar de Hanói sin duda es la zona en la que las vías de tren atraviesan parte del casco antiguo y donde vive gente local. Sobre estos railes los vecinos cocinan, juegan, tienden la ropa y un par de veces al día, recogen todo y se apartan para que el tren siga su camino.

Hanói, Vietnam

Exprimimos al máximo nuestra visita de apenas dos días para cambiar el caos y el ruido por la tranquilidad y la belleza apabullante de la Bahía de Ha Long.

Comer en el casco antiguo de Hanói

En en barrio antiguo de Hanoi se encuentran la mayoría lugares donde tomar algo y es un lugar genial para entrar en contacto con la comida tradicional vietnamita. En la mayoría de restaurantes se come al aire libre, en mesas y sillas de plástico. El plato estrella de la capital es el Phó, un plato sencillo a base de caldo, fideos de arroz, carne de ternera o pollo, chile picante, hierbas aromáticas, brotes de soja y lima, que se puede tomar a todas horas.

También es muy típico el café vietnamita, también curioso. La cafetera vietnamita se conoce también como cafetera phin, o cà phê phin, y es similiar a las de prensa francesa. El café se toma con leche condensada (caliente) o con hielo (frío). Es un café con mucho cuerpo y de sabor muy intenso. Para prepararlo se infusiona lentamente dentro del recipiente, y va cayendo por el filtro hacia la cafetera, así que tarda algún tiempo en estar listo.

Algo que no probamos ni llegamos a ver es el café de civeta o Kopi Luwak, que se obtiene de granos que son previamente ingeridos y defecados por el animal (sí, de caca de civeta).

Vivir en una peli de Piratas del Caribe: Bahía de Ha Long

Una peli de Piratas del Caribe, pero con millones de extras. La Bahía de Ha Long es lo más espectacular que he visitado en Vietnam, pero como yo lo saben millones de personas, y es un lugar de mucho ajetreo turístico.

Navegamos 2 días y 1 noche con Glamor Star y fue una experiencia única: visitamos algunas islas, remamos en kayak atravesando cuevas de encanto, intentamos sin éxito pescar calamares por la noche, y aprendimos a cocinar los auténticos rollitos vietnamitas.


 

Gracias a nuestro guía Viet (nuestra teoría es que se ha inventado un nombre más comercial porque el suyo es impronunciable) por hacer la experiencia tan divertida e interesante.

La belleza milenaria de Hoi An

Hoi An es una joya situada en la costa central del país. También conocida como la Venecia de Asia, es de las ciudades más antiguas de Vietnam.

Declarada Patrimonio Monumental por la UNESCO, cuando paseas por las callejuelas de su barrio histórico en seguida entiendes por qué: edificios coloniales perfectamente conservados, farolillos de colores que visten de día e iluminan de noche la ciudad, mercados llenos de vida, artesanía en cada rincón.

Entrar a la zona vieja de Hoi An es gratuito, aunque existe la posibilidad de comprar una entrada que cuesta 120,000 VND (unos 4 €), y que sirve para visitar cinco de las atracciones históricas de la ciudad.

El hotel fue un acierto también, muy nuevo, nos atendieron muy bien pese a llegar de madrugada, desayuno delicioso y personal muy atento. La única pega es que la ventana de nuestra habitación daba al parking de autobuses, con el consiguiente ruido y olor.

Hoi An

Hoi An

Además del casco antiguo, los alrededores Hoi An también son interesantes para explorarlos en moto o bici. Nosotros alquilamos una moto en el propio hotel y recorrimos sin rumbo la zona encontrando paisajes alucinantes, muy recomendable.

El descubrimiento del viaje fueron los bánh mì), y en Hoi An son muy populares y en Bánh Mì Phuong hacen los mejores con diferencia. Es un bocadillo típico vietnamita servido sobre una baguette de pan blanco y harina de arroz (el pan también se llama bánh mì). Con base de zanahoria, daikon, cebolla y cilantro se sirve con carne o tofu. Un bocado muy económico, popular y delicioso.

Una de las noches cenamos en el restaurante vegetariano Minh Hiên, de lo más pintoresco. Era restaurante-biblioteca, y de la gran variedad de platos a cual más deliciosos probamos un tofu estofado que nos supo a gloria.

Otra visita muy recomendable es la del mercado nocturno. Cenamos allí en uno de las decenas de puestos que hay en el interior y si dejas de lado los escrúpulos y no tienes muy en cuenta el concepto de limpieza que tienen ellos, lo vas a disfrutar muchísimo.

Hoi An

Ho Chi Minh histórico

Este me resultó sin duda el destino más estresante de toda la ruta. Estuvimos 4 días y creo que 2 ó 3 habría sido suficiente. Pasé el calor más asfixiante que he sentido nunca, por lo que teníamos que parar constantemente a resguardarnos del sol o tomar algo fresco.

Visitamos el Museo de la guerra de Vietnam, que nos dejó con un nudo en el estómago de pensar cómo había salido adelante un país tan masacrado, debería ser visita obligada para todos los turistas.

Con el alojamiento también tuvimos problemas. Y es que el que habíamos reservado resultó ser un timo, un zulo con ventilador mugriento en el techo que nada tenía que ver con lo que muestran en la web. ¡Y para colmo perdí mis gafas de sol en el taxi de camino! Cancelamos y enseguida encontramos un airbnb con muy buenas reseñas, lo reservamos y nos plantamos en un momento allí.

Por desgracia había un problema de overbooking y no nos podían alojar, pero las chicas, majísimas, nos ofrecen un plato de sandía fresquita mientras gestionan ellas mismas la reserva en otra de sus propiedades, Cristina’s Saigon. También ellas se encargan de llamar a un Uber que nos lleva al lugar y quedamos encantados. Un apartamento para nosotros solos, en un ambiente joven y muy agradable. Hasta nos hicieron un mapa con indicaciones de dónde comer y qué ver.

Esa misma noche seguimos sus consejos y fuimos a cenar al Mountain Retreat, un poco alejado y situado en un callejón bastante inhóspito y que resultó ser un sitio muy singular, con comida deliciosamente picante y vistas espectaculares.

En los días siguientes visitamos Maison Marou para probar el famoso chocolate, la curiosa Notre Damme y el edificio más alto de la ciudad desde donde tienes vistas privilegiadas de toooooodo el mogollón. Y desayunamos un par de días como señores en L’usine, un lugar súper agradable donde tomar algo o comprar fuera del ambiente más tradicional.

Vietnam sin duda marcó nuestra forma de viajar y de pensar, y es un destino al que pensamos volver en cuanto tengamos ocasión.

Equipaje imprescinbible

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