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Marruecos 5 días entre dunas y palmeras

Erg Chebbi

Llevábamos tiempo planeando viajar juntos, y Marruecos nos pareció el destino perfecto para nuestra primera aventura con Víctor y Leti.

Nuestro viaje exprés de apenas 5 días nos llevó a conocer las principales joyas del norte del país. Además cruzamos el Altas, el valle del Dades y las gargantas del Todra, pasando por interminables palmerales, tradicionales pueblos bereberes construidos de adobe y carreteras de paisaje lunar. Pasamos una noche en pleno desierto rodeados tan solo de dunas y estrellas. Y nuestro destino final fue la ciudad de Marrakech, conocida como la Ciudad Roja.

Esta fue la ruta que seguimos, en coche y haciendo una media de 200 km al día.

Marruecos

Antes de viajar:

En el viaje a nuestro país vecino, no vimos necesario contratar seguro.

VUELO. Volamos del 29 de marzo al 3 de abril con Vueling, vuelo directo por 105 €. El vuelo fue desde Barcelona (T1) a Marrakech-Menara, unas 2:30 h sin retrasos ni incidentes.

VACUNAS. No necesitas vacunarte si vas a Marruecos ya que no es un país en riesgo. Por seguridad, las vacunas recomendables son las de fiebres tifoideas, hepatitis A y B y tétanos.

HIGIENE Y SALUD. Si viajas a Marruecos, es recomendable que lleves un botiquín básico con algún antidiarréico, antivómitos, aspirinas o fármacos para las picaduras. También es aconsejable llevar protección solar.
Bebe sólo agua embotellada, el agua corriente te puede sentar mal, y evita el hielo por la misma razón.

MONEDA. La moneda oficial es el dírham.
Al cambio, 1€ = 10,83 MAD (comprueba el cambio actual). En las zonas más pobladas no hay problema con la retirada en cajeros, pero en las zonas más alejadas no encontrarás tan fácilmente, y es poco común el pago con tarjeta, por lo que procura llevar efectivo siempre.

LOCALES Y GUÍAS. Si viajas sin guía, lo habitual es que la gente local se acerque ofreciéndote e insistiendo en hacerte de guía. Debes saber de antemano que aunque te digan que no quieren dinero, al final te lo van a pedir. Si necesitas guía lo mejor es contratarlo de antemano o desde el hotel. Y si no lo necesitas lo mejor es declinar tajantemente su ofrecimiento.

Aterrizamos de madrugada y el primer contacto con Marruecos fue un cajero del aeropuerto que se tragó nuestra tarjeta.

Con un ritmo aun más calmado que el que nos caracteriza a los andaluces, a esas horas (1 de la madrugada) en el aeropuerto no quedaba ni el guardia. Encontramos una chica muy maja en información, que nos facilitó un teléfono y nos recomendó que volviésemos temprano al día siguiente a por la tarjeta.

También nos costó un poco dar con el chico del rent-a-car que nos estaba esperando a la salida del aeropuerto, pero muy amablemente nos acompañó hasta las cercanías del hotel. Y menos mal, porque de noche todo parece más dramático, y al llegar a la zona de aparcamiento se nos acercaron unos locales a pedirnos dinero por aparcar, y de no ser por el amigo de Samicar, no se cómo nos habríamos entendido.

Esa primera noche nos alojamos en la riad Laila , un lugar muy acogedor en plena medina.

Riad Laila, Marrakech
Riad Laila, Marrakech

Riad Laila, Marrakech

Al día siguiente amaneció lloviendo, pero aun así disfrutamos del desayuno y las vistas desde la azotea antes de salir.
Dramas aparte y con la tarjeta recuperada, salimos en ruta hacia Zagora.

Alquilar un coche en Marruecos

Marruecos es un destino ideal para recorrer en coche. Pero ojo, hay tramos de carretera y zonas de montaña donde un coche pequeño puede sufrir. Vale la pena alquilar un todocamino, y por la diferencia de precio lo vas a agradecer.

Nosotros alquilamos en Samicar. Un Dacia Duster 2×4 por unos 200 € los 5 días, recogida y devolución en el aeropuerto.

En Marruecos esperaba encontrar paisaje desértico y árido.

Pero lo que no imaginaba era la diversidad de escenarios y estampas que nos acompañaron todo el viaje. Visitamos alguna Kashba en el valle del Draa y nos libramos de alguna multa (en Marruecos hay muchos controles de tráfico). Carreteras interminables con extensiones que se pierden a la vista a lado y lado donde cada tramo era una postal.

Cruzamos el atlas, serpenteando el gigante entre pequeñas aldeas, pinares y puestecitos locales donde encuentras khobz (pan marroquí), carne, fruta o aceite de argán.

Llegamos anocheciendo a la ciudad de Zagora donde solo haremos noche. Como si de un oasis se tratara, llegamos a Dar Pienatcha donde cenamos y descansamos como reyes.


Zagora
Zagora

El día siguiente era el que veríamos el desierto por primera vez.

Estábamos excitados y algo nerviosos. El objetivo principal del viaje era esa experiencia en el desierto, pero el tiempo estaba algo revuelto y no estábamos seguros de si habíamos elegido bien que ese fuera el día. Pasar una noche en el desierto con lluvia o cielo encapotado habría sido un fracaso.

La N12, carretera que te lleva casi directo a Merzouga, es conocida por la gran cantidad de fósiles que se encuentran en la zona. Parada obligada en algún puesto random para traernos un ammonites y seguimos.

Dormir en el desierto.
Si quieres pasar la noche en mitad del desierto lo primero que te preguntarás es ¿Merzouga (Erg Chebbi) o Zagora (Erg Chigaga)?

Merzouga: Más alejado de Marrakech (562 km), pero sus dunas son más impresionantes (de hasta 150 mt de altura). Es sin duda el destino soñado si piensas en desierto.

Zagora: Recomendado si tu viaje es de pocos días y quieres estar cerca de Marrakech (355 km de Marrakech), aunque, también por eso, están más orientadas al turismo. Las dunas son más pequeñas, áridas y rocosas.

Escojas la que escojas, tienes que saber que el acceso al desierto no es fácil. Necesitarás contratar un conductor, llevar un 4×4 o gestionar el traslado con el alojamiento (es lo más habitual).

Nosotros nos decidimos por Merzouga. El factor tiempo no nos importó porque queríamos vivir esa experiencia mágica en las dunas más auténticas. Concretamente queríamos alojarnos en Kam Kam dunes. No fue la primera opción pero el destino nos hizo cambiar de idea y no pudimos elegir mejor.

Nos indicaron una gasolinera donde encontrarnos con el condurctor que nos llevaría hasta el campamento, y una vez allí, Mohamed nos guió hasta el lugar donde dejaríamos el coche en Merzouga para hacer con él el resto del trayecto hasta Erg Chebbi.

Un chico encantador y alegre, que al comprobar que queríamos vivir la experiencia al 100 % no dudó en pisar el acelerador de su Land Cruiser por medio de las dunas para que nos fuésemos habituando al entorno. ¡Qué risa!

Pasar una noche en un campamento en mitad de la nada, frente a una hoguera viendo millones de estrellas, entre risas e historietas ha sido sin duda una de las que más me ha marcado en mi vida. Fuimos caminando a ver atardecer desde una de las dunas más altas, practicamos sand-board por primera vez, y vimos amanecer al día siguiente a lomos de dromedarios (que no camellos).


Erg Chebbi, Merzouga
Erg Chebbi, Merzouga

Marruecos es un lugar tan cercano y accesible que esta escapada hay que hacerla al menos una vez en la vida, sí o sí.

Con la adrenalina por las nubes y la cabeza llena de imágenes para el recuerdo, emprendimos el último tramo del viaje.

El siguiente destino era Ait Ben-Haddou, la famosa kashba patrimonio de la UNESCO y escenario de clásicos como Gladiator, Lawrence de Arabia, La Momia o Juego de Tronos (ciudad de Yunkai).

A día de hoy era de esperar que esté adaptada al turismo pero aun así no decepciona. La kashba se encuentra en un entorno de película, cómo no, y se conserva intacta desde su construcción en el siglo XVIII.

Hicimos noche de camino en Timatraouine, pasando antes por la zona de gargantas del Dades y las del Todra.

Ait Ben-haddou
Ait Ben-haddou


Ait Ben-haddou
Ait Ben-haddou

Marrakech, la guinda del pastel.

Después de toda la aventura, estábamos preparados para sumergirnos en el caos marroquí como expertos. La ciudad es para disfrutarla sin prisa, paseando y empapándote de su ambiente. Un lugar que te despierta todos los sentidos, de grandes contrastes y ambiente bullicioso.

Acostumbrados al regateo en destinos como Sri Lanka o Vietnam, en Marruecos fue algo que no nos vino de nuevo. Tampoco tuvimos problemas con el idioma, la mayoría habla inglés, francés o español.

Era una visita de tan solo un día, así que escogimos visitar la plaza Djemaa el Fna, el zoco, el jardín Majorelle y los curtidores.

El zoco de Marrakech es un auténtico laberinto de tiendas y talleres artesanos.

Realmente, el enorme zoco de Marrakech se divide en diferentes zocos ya que los artesanos se agrupan por gremios: el zoco de las alfombras, el zoco de las especias o el zoco de las verduras.

Además de ser inmenso y laberíntico, el zoco de Marrakech está muy muy concurrido. Cuando lo recorras, no sólo te cruzarás con compradores locales y turistas, también te cruzarás con motos, burros tirando de carretas, bicis y algún que otro coche. ¡Así que ojo!


Marrakech
Marrakech

El jardín Majorelle, espacio jardín botánico que perteneció a Yves Saint-Laurent y donde se encuentra su memorial.

Está algo alejado del centro histórico pero es un lugar donde escaparse del jaleo de la medina para respirar y refrescarse.

Jardín Majorelle
Jardín Majorelle

El alojamiento del último día fue en la riad Dar Mouassine, dentro del zoco y a 5 minutos de la plaza Jamaâ el Fna. Un rincón perdido entre las callejuelas que sorprende por su belleza inesperada.

La última visita fue a los curtidores (tenneries). Fuimos en tuk-tuk por cuestión de tiempo y distancia. Las curtidurías están dentro del barrio de los curtidores, a las afueras de la Medina, y allí solo viven 60 familias que son las que se dedican al negocio.

Con el estómago y la mente preparada para lo que íbamos a ver, el guía nos ofreció un manojo de hierbabuena para acercanos a la nariz si el olor nos resultaba insoportable y nos contó historia y proceso del trabajo de la piel.

Tanneries, Marrakech
Tanneries, Marrakech

El resumen de este viaje a Marruecos es una experiencia inolvidable pero para viajar acompañado. Nos quedamos cortos de días y aun queremos conocer la costa, así que ¡prometemos volver pronto!

Mención especia a la importancia de viajar con amigos: sin Bensusi y Leti habría sido una historia completamente diferente: un viaje sin trompos, sin piriñaca, sin madrugar para ir en dromedario, sin tanto cachondeo y sin romper ninguna sauna…habría sido un rollazo. ¡Gracias!

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One comment

  1. 🙂